COMPONENTES DEL MERCADO LABORAL VENEZOLANO

REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

UNIVERSIDAD BICENTENARIA DE ARAGUA

DECANATO DE INVESTIGACIÓN, EXTENSIÓN Y POSTGRADO

MAESTRÍA EN CIENCIAS POLÍTICAS

Mención: Planificación Regional

Cátedra: Economía

 

COMPONENTES DEL MERCADO LABORAL VENEZOLANO

CARACTERÍSTICAS DEL PUEBLO DE BELÉN. ESTADO CARABOBO


Facilitador:                                                                  Participantes:

Ing. Gilberto Parra                                                     Mirla—-

                                                                                   Marcos Bolívar

                                                                                   José Vicente——

                                                                                   Ana B Arriba

 

Maracay, xx de xx de 2013

INDICE

 

INTRODUCCIÓN

METODOLOGÍA

1- ECONOMÍA LABORAL DE VENEZUELA

    -MERCADO LABORAL Y POBREZA EN VENEZUELA

   – OFERTA DE TRABAJO EN VENEZUELA

    -LA MUJER EN EL MERCADO LABORAL

    -FUGA DE TALENTOS

    -DEMANDA DE TRABAJO EN VENEZUELA

      – Segmentación de la demanda laboral

 -EL DESEMPLEO Y SUBEMPLEO EN VENEZUELA

     -Efectos sociales del desempleo

     -Empleo en el sector informal o subempleo

 -EFECTOS DE LA LEGISLACIÓN LABORAL EN EL MERCADO LABORAL   VENEZOLANO

2- INFORMACIÓN SOBRE LA ACTIVIDAD PRODUCTIVA DE BELÉN Y SU POBLACIÓN ACTIVA.

   -Características de la carretera  a Belén

   -Características del pueblo de Belén

   -Población

   -Economía

   -Empleo en Belén

  -Desempleo según grupo etéreo y género en Belén

  -Fuerza laboral según sector económico en Belén

 CONCLUSIONES Y CONSIDERACIONES FINALES

 BIBLIOGRAFÍA

 

 

INTRODUCCIÓN

 

Podemos asegurar que en el mercado laboral se transa el más importante y valioso recurso, el recurso humano, el cual presenta unas características muy peculiares que merecen ser estudiadas por una rama de la Economía como lo es la Economía Laboral. La importancia y complejidad del recurso humano en la economía radica en que todas las actividades económicas que se llevan a cabo alrededor del mundo tienen, o al menos deberían tener como objetivo el bienestar del mismo recurso humano, lo cual a su vez impulsa su uso, por efecto de lo que se conoce como demanda derivada; además, curiosamente todas las actividades, medidas y políticas económicas tomadas por los países, tienen incidencia casi inmediata en los mercados laborales.

En Venezuela el mercado laboral ha sido poco estudiado, pues otros temas económicos (inflación, tipo de cambio y otros), han ocupado las primeras páginas de las revistas, libros y otros documentos. Sin embargo, en la última década las cifras de desempleo han alcanzado las cifras más altas que históricamente se hubieran conocido. Esto ha generado gran malestar en la población venezolana y, a su vez, altos costos sociales a largo plazo, razón por la cual merece especial atención por parte de quienes están encargados de dirigir los destinos económicos del país.

De esta situación no escapa la Parroquia de Belén ubicada en el Munici­pio Carlos Arvelo  Estado Carabobo, donde se desarrolla una actividad económica eminentemente agrícola. Mientras que su actividad industrial básicamente se encuentra ubicada en la ca­pital del Municipio y en sus cercanías, donde funcionan fábricas de pinturas y algunas alfarerías, las cuales no resultan suficientes para abarcar a la población activa de la Zona lo cual genera desempleo y subempleo. Su actividad económica se centraliza prác­ticamente en Güigüe y Tacarigua, poblacio­nes donde se encuentra la mayor profusión de comercios dedicados a la venta de co­mestibles, fármacos, ferreterías, talleres automotores, etc.

METODOLOGÍA

 

En la primera parte del presente trabajo, se utilizaron fuentes de información secundarias u otras investigaciones ya que se pretende profundizar y ampliar el conocimiento sobre la economía laboral de Venezuela. Se realizó una revisión bibliográfica y hemerográfica, exhaustiva y actualizada, sobre los informes de las estadísticas oficiales en torno a la fuerza de trabajo venezolana y documentos sobre el mercado de trabajo en Venezuela (conformación, funcionamiento y desequilibrios). Una vez realizada la revisión bibliográfica se procedió a interrelacionar la información obtenida para analizarla.

Para la realización de la segunda parte,  se efectuó una visita a la ciudad de Belén a los fines de obtener información sobre la población activa de esa región, para ello se efectuaron entrevistas con personas en la localidad y en las distintas instancias públicas.

1-ECONOMÍA LABORAL DE VENEZUELA

La Economía Laboral se encarga del estudio de la organización, funcionamiento y resultados de los mercados de trabajo, las decisiones de sus participantes presentes y futuros, y las medidas relacionadas con el empleo y la remuneración. Estas decisiones y medidas están implicadas en muchas cuestiones socioeconómicas, tales como inflación, pobreza, costo de producción de bienes y servicios y otras variables, de las cuales sólo algunas se intentan abordar en el presente estudio.

El empleo es el principal medio para la distribución de rentas o beneficios del desarrollo, lo cual hace del trabajo el recurso económico más importante en la economía capitalista. Según Singer (1980), el estudio del empleo es objeto de considerable atención en los últimos años y, como no es una simple actividad sino un medio para obtener una porción de los frutos de una actividad productiva, se pretende “la absorción total de recursos humanos”, es decir, que todos los adultos en edad de trabajar tengan un empleo dignamente remunerado. Sin embargo, los procesos de desarrollo de la mayoría de países no logran absorber a todos los recursos humanos disponibles y se genera así el fenómeno del desempleo que se ha convertido en el principal problema del venezolano.

En Venezuela los problemas de la economía laboral no han sido ampliamente abordados; se le ha dado mayor relevancia a los problemas de la política monetaria y fiscal, partiendo de la premisa de que a través de la estabilización macroeconómica y el crecimiento económico sostenido, se mejoraría la situación laboral del venezolano (nivel de rentas) y se reduciría considerablemente el desempleo. Pero los elevados niveles de desempleo, ha llamado la atención de la sociedad venezolana, pues pese a que un número apreciable de economías latinoamericanas —incluyendo Venezuela— han registrado incrementos en la tasa de producción, el nivel de vida de sus habitantes no ha mejorado. Otros países (Argentina y Brasil) han logrado una estabilización macroeconómica exitosa, pero el nivel de desempleo ha crecido, en los últimos años; igualmente la pobreza, la desigualdad y los conflictos sociales han crecido, haciendo necesaria una revisión de las estrategias de estabilización, ajuste y reforma para un desarrollo humano equitativo (Rodríguez, 2004).

MERCADO LABORAL Y POBREZA EN VENEZUELA

 

Las causas de la pobreza no son únicamente socioculturales. También influyen otras variables de naturaleza económica (producción y distribución de la riqueza), político-institucionales (eficiencia del estado en los servicios públicos, seguridad, protección social, educación, derechos civiles, entre otros), sociodemográficas (estructura familiar, edad), y geográficas (ubicación, ventajas de la naturaleza y otras).

Estas variables son de carácter circular y lo que es una consecuencia social termina siendo una causa que impide la superación de la pobreza. No es fácil jerarquizar las causas de la pobreza pero en Venezuela, la principal causa tiene que ver con la dinámica económica y el marco institucional que ha impedido revertir esta condición. Los niveles de pobreza se han incrementado vertiginosamente durante los últimos 25 años; en 1978 el 25% de los hogares eran pobres, mientras que para el año 2010 eran el 60%, los niveles de pobreza crítica se incrementaron del 10% a más del 30%. A partir de 1989 hasta hoy, se han generado incrementos importantes en este sentido, correspondientes a los ciclos recesivos de la economía, acompañadas de las devaluaciones de la moneda y los impactos del ingreso petrolero. La devaluación utilizada como ajuste fiscal, para expandir el gasto público cuando retroceden los precios petroleros, ha sido un mecanismo que empobrece a toda la sociedad y especialmente a los que menos pueden proteger sus ingresos (trabajadores informales).

Para Singer (2010) esto se debe a que estos países funcionan bajo un dualismo económico, donde el desempleo es la causa de las inmejorables condiciones de vida y las estrategias de los países no amplían la distribución del beneficio económico. En las economías en desarrollo, las sociedades están conformadas de tal manera que para la mayoría de la población la oportunidad de ganarse la vida no es un privilegio dada la escasa remuneración recibida, están subempleados o remunerados por debajo del límite (salario mínimo legal). Es el “pobre que trabaja” y nada permite suponer que su suerte sea mejor (el pobre que está al margen de la actividad económica).

Para Ugalde y otros (2010) el aumento de la pobreza en Venezuela está íntimamente ligado con las condiciones del mercado laboral, pues la escasa demanda de empleos productivos (formales) ha hecho que entre 1990 a la fecha de cada 100 personas que ingresaban al mercado laboral sólo 12 hallaban trabajo en la economía formal, y el resto quedaba desempleado o subempleado en actividades de subsistencia propias del sector informal venezolano. En el país existe ausencia de crecimiento económico sostenido y una baja generación de empleos formales, pues según las cifras oficiales la fuerza productiva venezolana se encuentra en niveles de baja productividad (16,2% está desempleada y 43,1% en el sector informal, subempleada), situación que tiende a empeorarse debido al incremento de la oferta de trabajo. A  partir de 1979 se ha venido deteriorando circular y repetitivamente el ingreso familiar, pasando a una profunda crisis social, en que se presentan deficiencias alimentarias y de necesidades básicas, conduciendo a la deserción escolar e incrementando el mercado laboral informal como forma de supervivencia, y con mínimas posibilidades de ingresar al sector formal dado el escaso nivel educativo y las actitudes productivas adquiridas por la socialización en el sector informal.

OFERTA DE TRABAJO EN VENEZUELA

 

La oferta de trabajo es la totalidad de tiempo que las personas están dispuestas a invertir en un empleo remunerado y, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), está constituida por todas las personas mayores de 15 años con disposición y disponibilidad para trabajar; también se le denomina población activa. Existe otro grupo denominado población inactiva constituido por personas de 15 años que no trabajan, tampoco buscan empleo y hacen parte de las siguientes categorías: estudiantes, quehaceres del hogar, rentistas, pensionados, jubilados, incapacitados para trabajar, trabajadores familiares no remunerados con menos de 15 horas trabajadas. El INE venezolano denomina a ambos grupos —todas las personas mayores de 15 años— como fuerza de trabajo

 

 

 

 

 LA MUJER EN EL MERCADO LABORAL

 

Venezuela era una sociedad agrícola-pastoril, donde el trabajo de la mujer era tan importante para la supervivencia del grupo familiar que era apreciado y reconocido socialmente. Pero el desarrollo industrial ha venido cambiando profundamente la vida de las mujeres venezolanas. En principio las mujeres inmigrantes de los campos, tenían serias dificultades para integrarse al trabajo asalariado, por lo que primero ingresaron los hombres y ellas fortalecieron su condición doméstica y de dependencia económica.

Este cambio de ambiente del campo al industrial-urbano, con el contraste entre el trabajo remunerado y el doméstico, comienzan a ejercer serias diferencias; el trabajo doméstico se convierte en una actividad que aísla a la mujer y la despoja de la posibilidad de continuar abasteciendo a su hogar de bienes y servicios de primera necesidad.

Además, la misma familia y la mujer urbana pasan a consumir una creciente y diversificada masa de bienes y servicios que el mismo sistema mercantilista incita a consumir. Luego en una fase más avanzada del mismo capitalismo, la mujer es absorbida como mano de obra asalariada. Esta absorción dependió de la capacidad del sistema económico para generar nuevos empleos; en este sentido, el crecimiento económico tuvo un efecto positivo relacionado con el incremento de la tasa de salarios, que a su vez incidió en la decisión de la mujer de entrar al mercado laboral remunerado dado el costo de oportunidad implícito por quedarse en el hogar.

Paralelamente, el ingreso real del marido sufre una disminución empujando aún más a la mujer a generar ingresos adicionales para el hogar. Asimismo, existen otros factores responsables de la creciente participación de la mujer en el mercado laboral como los cambios en los estilos de vida facilitado por la innovaciones tecnológicas que han reducido y facilitado el trabajo en el hogar, la elevación del nivel de escolaridad de la mujer, el aumento de la expectativa de vida y el menor número de niños por familia esto último también es considerado como un consecuencia del ingreso de la mujer al mercado laboral.

En relación a la distribución según la formalidad en el empleo según la Encuesta por Hogares preparada por el INE (2010), cerca de la mitad de mujeres ocupadas laboran en el sector informal de la economía (49,01%), al igual que la población masculina ocupada (48,1%), el resto está empleado en el sector formal; sin embargo, si se estudian las tendencias se puede observar que la mano de obra femenina que trabaja en el sector informal se ha venido incrementando.

Para Risopatrón y Rodríguez (2004), el crecimiento de la actividad laboral femenina a partir de finales de los años 80, no sólo ha sido la principal causa del aumento del desempleo, sino que además ha generado una masa laboral más vulnerable y desprotegida que la masculina dadas algunas leyes que en lugar de proteger, más bien marginan.

También en Venezuela a diferencia de otros países, la incorporación de la mano de obra femenina se produjo en un momento de recesión económica, impulsada justamente por la caída de los ingresos de su familia, más que por un proceso de modernización económica, lo cual limita las características de la fuerza de trabajo femenina que se incorpora en el mercado laboral sin la posibilidad de invertir en su formación y capacitación para competir exitosamente.

De acuerdo con Garnica (1999), el problema de la desocupación femenina no es tan leve como lo reflejan las estadísticas, puesto que esta tasa pudiera ser muy superior, ya que en muchos casos, sobre todo cuando se trata de mujeres que trabajan en las zonas rurales o de algunas ciudades del interior del país, donde la tradición y costumbre es a considerar el trabajo femenino como complementario, las mujeres que buscan empleo infructuosamente no se contabilizan como desempleadas o cesantes, sino como inactivas desempeñando oficios del hogar.

La situación social de la mujer según Sequera (2000) es bastante dura, pues además de estar subempleada en el sector informal, también esta recargada con el trabajo del hogar y mucho más si está en el campo. Sin embargo, para Boza (2004) el hecho de que la mitad de la población económicamente activa de Venezuela, sea femenina y buena parte esté desempleada u ocupada en el sector informal con niveles superiores a los masculinos, representa un impacto comercial mayúsculo pues hoy la noción de la mujer al cuidado de los niños que tenían sólo tiempo para pagar las facturas de la electricidad, que sale de compras en la mañana y con tiempo para ver las telenovelas, no existe. Ahora la mujer ha impulsado un sin fin de cambios comerciales, y de servicios, dentro de la misma economía que la motivan a continuar con sus actividades fuera del hogar, (adecuación de los horarios de atención al cliente, innovación de los medios y canales de comunicación, variedad de productos y servicios que incitan a la practicidad, y al “tiempo empaquetado”).

Según la Encuesta por Hogares del INE entre los años 1994 y 2002, citado por Boza (2004), el número de hijos por mujer que trabaja ha disminuido considerablemente, pues en el mismo periodo cuando comenzó a incrementarse la tasa de actividad laboral femenina, también se reduce el número de niños y, en consecuencia, el tamaño de las familias; el número de hijos por mujer bajó de 3,17 a 2,74, y para el año 2004, el tamaño promedio de las familias es de 4,5. Aunque el tamaño promedio de las familias con ingresos bajos es más elevado, el fenómeno de reducción del tamaño de las familias se repite en todos los estratos. Sequera (2000) indica que uno de los grandes retos para la mujer es la lucha contra su sobreexplotación, especialmente en la economía informal, y la lucha para garantizar que el crecimiento explosivo sufrido en el sector profesional y técnico no decrezca, y que se aproveche para garantizar el desarrollo económico del país. En 1999 el 55% de los egresados de las universidades venezolanas corresponden a mujeres; esto tiene incidencias de primer orden en el largo plazo ya que una mujer educada no acepta quedarse inactiva, o quedarse en casa seleccionando lencería, sino que tienen el gusto para el trabajo fuera del hogar y eso es algo que se acumula, pues es una actitud que se ha venido inculcando de madres a hijas (futuras generaciones).

FUGA DE TALENTOS

 

En Venezuela, desde hace varios años se ha venido presentado el fenómeno de la inmigración de la mano de obra calificada. En Argentina y en otros países Latinos, la fuga de cerebros a finales de la década los años 80 ya era ampliamente conocida, pero en Venezuela  aparece a principios de los años 90, durante el proceso de ajuste económico en jóvenes profesionales, formados en la universidades venezolanas (financiadas con ingresos petroleros), los cuales fueron a nutrir los mercados de países desarrollados como EEUU y países de la Comunidad Económica Europea (Sequera, 2000). En el año 2000 existían oficialmente 91.000 venezolanos residenciados en EEUU, y para finales de ese mismo año podrían haber alcanzado los 200.000; a esta cantidad debe sumarse la cantidad de venezolanos descendientes de una buena cantidad considerable de inmigrantes que llegaron a Venezuela en busca de progreso y de una mejor patria (italianos, españoles, y portugueses) durante la década de los años 50, y ahora sus descendientes buscan refugio en la tierra de sus padres y abuelos (Monterrante y Malvé, 2004).

 

De acuerdo a Garbi (2001), se enfrenta el problema más complejo y dramático, pues es alarmante la gran masa de venezolanos que viaja a Norteamérica y se naturaliza, en mayores cantidades que cualquier ciudadano latino. El problema no es la fuga o la salida de personas, sino el aprovechamiento del talento que el país prepara, más aún en situación de escasez y costosa provisión de recursos humanos calificados, pues la pérdida de un profesional es de un costo incalculable para un centro de investigación o en la gerencia de una organización.

Muchas veces se ha tratado de explicar el fenómeno de la emigración como una falla del mercado laboral interno, pues según las investigaciones realizadas por Garbi (2001), es precisamente la certidumbre en torno a las expectativas tanto de la organización como de sus miembros y las oportunidades que el mercado y la economía les ofrecen a los profesionales. Según los testimonios de la investigación realizada, se ponen de manifiesto frases como “ver a que atenerse” o “sentirse en un medio con cierto nivel de certidumbre”, y el trato de acuerdo a sus méritos “reconocidos por lo que valen” y no por pertenecer a determinados grupos políticos, entre otros. Según Cabrera (2005), se trata entonces de un reflejo del nivel educativo que insiste que se respete la meritocracia en la sociedad (éxito económico según las actitudes individuales). Monterrante y Malvé (2004) resumen algunas causas de la emigración de talentos: ausencia de oportunidades de empleo (ascensos, remuneraciones dignas, y desarrollo personal), inseguridad personal e incertidumbre política; los venezolanos en el exterior buscan algo más que oportunidades económicas, puesto que, por lo general, se trata de venezolanos jóvenes de ambos sexos (entre 25 y 35 años) que sienten que la crisis económica y política hace difícil su vida cotidiana.

El problema también podría tener otra causa que se relaciona con una ineficiencia del mercado laboral, por no poder absorber la masa de personas calificadas. Es decir, no se trata de que el sector productivo sea pequeño, o poco desarrollado sino que es incapaz de absorber dicha masa laboral porque no lo necesita en tanta cantidad y en la calificación ofertada, lo cual hace que el fenómeno se presente como un problema de sobreeducación como estrategia personal del trabajador, empujado por el enfoque del credencionalismo y de la señalización

 (Cabrera, 2005). Lo anterior es corroborado por investigadores del Instituto de Estudios Superiores en Administración (IESA) —Boza y Eduardo (2003) — en un análisis realizado en Venezuela en el que se indica que alrededor de los relatos de desempleados, siempre se llega al tema de la educación como estrategia personal para combatir el desempleo; para la mayoría de los entrevistados lo más importante es el estudio, tanto en jóvenes como en adultos para incrementar su poder de competencia en los mercado laborales.

Igualmente, de acuerdo con Enright, Frances y Scott (1994), para inicios de la década de los años 90, precisamente la época cuando se produce el primer éxodo, la industria venezolana tiene gran escasez de personal técnico calificado, capaces de dar mantenimiento, mantener operando a las máquinas y dominar la tecnología adquirida de otros países.

La mayoría de operadores de maquinaria en Venezuela tienen un nivel de educación precario, sólo han cursado el nivel básico o menos de 6 años de educación formal, en consecuencia, tienen problemas para leer los manuales de instrucción. Por otro lado, las secretarias incurren con exagerada frecuencia en errores ortográficos; en el sector turístico (Mila, 1999), los empleados no son bilingües; y aquellos trabajadores en niveles operativos con ciertas habilidades numéricas, son casi una elite. Por el contrario, muchos profesionales universitarios no encuentran una ocupación acorde con sus calificaciones pues rebasan las necesidades del cargo (nivel técnico); por esta razón, los profesionales más especializados que han egresado de carreras de las ciencias básicas, ingeniería o los mejores estudiantes de física y matemáticas, se encuentran trabajando como docentes en las universidades. Este es un personal con una alta preparación pero muy mal remunerado en los mismos centros de investigación universitarios, pero la empresa privada no tiene la capacidad o la necesidad para absolverlos.

Según Monteferrante y Malvé (2004), la salida de venezolanos al exterior es un tema que merece ser estudiado a fondo, puesto que tal vez hoy las organizaciones venezolanas no puedan pagar o brindar la estabilidad y el desarrollo deseado por estos profesionales, pero dentro de pocos años podrían tener la necesidad de buscar personal calificado.

Se trata entonces de mejorar las condiciones en que se van a desarrollar sus carreras, lo cual significa pensar en sus necesidades y hacerlas coincidir con los objetivos y posibilidades de las organizaciones, poniendo énfasis en lograr una mejor vinculación entre las personas y las organizaciones existentes. Poco se hará si el tema se agota sólo al considerar los aspectos como la inseguridad personal, servicios públicos y otros. Otra alternativa es aumentar la comunicación con los estudiantes en el extranjero, y tratar de cerrar la brecha entre los niveles de vida de los profesionales en el extranjero y los venezolanos, e identificar las áreas prioritarias de estudio según las habilidades específicas requeridas para el desarrollo nacional, e incentivar y orientar a los estudiantes para que las adquieran.

DEMANDA DE TRABAJO EN VENEZUELA

 

Se entiende por demanda de trabajo la cantidad de trabajo que requieren las organizaciones de los individuos, por la que están dispuestas a pagar o remunerar. En principio esta demanda de trabajo es impulsada por la demanda de otros bienes y servicios generados por las empresas, por ello a esta demanda también se le conoce como demanda derivada (Mcconnell y Brue, 1997).

– Segmentación de la demanda laboral

 

Según Betancourt (1995), la segmentación del mercado laboral se origina cuando a dos trabajadores con características productivas similares se les remunera de forma distinta. Esta diferencia se encuentra en las diversas ocupaciones según los sectores de la economía cuando se presentan retornos de capital humano distintos. En Venezuela existen diferencias muy marcadas entre el sector formal e informal de la economía, tanto en el marco regulatorio como a nivel de remuneración, movilidad o transferencia de recurso humano.

Es importante advertir que de acuerdo a los datos del INE (2005a), las categorías empleados y obreros, patronos y empleadores del sector privado, pertenecen a grandes y pequeñas empresas, así como las microempresas (menos de 5 trabajadores) son caracterizadas como sector informal. Igual sucede con los trabajadores por cuenta propia, profesionales y no profesionales que hacen parte de los sectores formal e informal, respectivamente.

Para Naím y Piñango (1999), la participación del sector público como empleador se remonta a inicios de la explotación petrolera. Desde entonces dicho segmento ha crecido, dada la ilimitada disponibilidad presupuestaria generada por la renta petrolera, la responsabilidad social y económica consagrada en la Constitución Nacional y los intereses políticos que favorecen las prácticas clientelares electorales.

Es curioso observar que la actividad más importante para el país, la explotación de hidrocarburos, minas y canteras, apenas involucra al 0,6% de la población activa; de ésta el 81,7% está ocupada y el resto desocupada.

La mayoría de población activa está concentrada en las actividades de comercio, restaurantes y hoteles (23,4%); seguida de la industria manufacturera con 10,6% de la población activa, de la cual solo el 88% está ocupada; la actividad agrícola, pecuaria y caza incluye al 9,9% de la población activa, de ésta el 92,9% está ocupada; la industria de la construcción concentra el 8,0% de la población activa y sólo el 76,4% de ella está ocupada. La actividad agrícola ha venido disminuyendo su tasa de población activa, ya que en 1994 concentraba el 13,4% de la población total activa del país, con 96,7% de tasa de ocupación y solo 3,3% de desocupados, la tasa más baja de desempleo reportada para dicho año (INE, 2005a) indica que la población más activa es la población menor a 64 y mayor a 25 años, lo cual coincide con la época escolar, de retiro o jubilación.

La ocupación está concentrada en los mayores de 25 años incluyendo los de 65 años, lo cual refleja la demanda laboral de experiencia, conocimientos acumulados, y de ciertas cualificaciones.

EL DESEMPLEO Y SUBEMPLEO EN VENEZUELA

 

El desempleo7 es el problema más importante para el venezolano promedio. Para Naim y Piñango (1999) la dificultad para encontrar empleo bien remunerado y estable ha sido un tema de larga trayectoria contemporánea. Usualmente el desempleo es un problema asociado a la población joven, debido a la gran masa de trabajadores que buscan empleo por primera vez; cerca del 32,8% de la población joven (entre 15 y 24 años) esta desempleada. Esto se explica según Rodríguez (2003), porque la población joven tiene menos vínculos laborales por estar comenzando su vida productiva, está en proceso de definición de su actividad principal (vocación, inclinaciones, entre otros) y, por lo general, tiene menos experiencia y capacitación. Pero, en la medida que va acumulando experiencia, tiende a especializarse y adquirir una formación específica que le impide cambiar de trabajo. Igualmente, las personas maduras tienen a acumular antigüedad en las empresas en donde se desempeñan, lo cual según la legislación laboral vigente, implica una serie de indemnizaciones que no incentivan el despido.

De acuerdo Rodríguez (2003), otra posible causa del desempleo en Venezuela está relacionada con los niveles educativos lo cual tiene correspondencia con los supuestos de la teoría del capital humano. En promedio, el 60% de los desempleados no ha completado su educación media y diversificada (bachillerato), esta porción corresponde a la población activa con dicha condición educativa, es decir, son analfabetas, sin nivel educativo y apenas con educación básica. Los profesionales universitarios tienen una menor tasa de desempleo que se ubica en el 5,4%.

La situación es diferente para el resto de los niveles educativos, pues en estos grupos cuando se termina la primaria, aumenta la probabilidad de estar desempleado, al terminar el bachillerato esta posibilidad disminuye un poco. Esto significa que terminar la educación primaria y bachillerato es beneficioso para la población, dado que el futuro empleado obtendrá mayores ingresos, por lo que el retorno de la educación es positivo, es decir, que el costo de oportunidad durante los años de estudio son compensados con la remuneración obtenida con el empleo.

En cuanto al desempleo sectorial y sus posibles causas, las estadísticas elaboradas por el INE reflejan que la actividad económica de mayor desempleo es la construcción (23,6%), por ser una actividad cíclica y de trabajo temporal o por contratos específicos. Otros sectores que indican un índice desempleo más bajo es la industria financiera y de seguros con 16% y la industria manufacturera con 12%. El sector de la construcción como ya se mencionó, concentra una buena cantidad de personas económicamente activas, por ser la que demanda menores niveles educativos y una temporada de desocupación corta. El alto nivel de desempleo en la industria de la construcción es el resultado de una población flotante de baja calificación (obreros) sin trabajo, pero esperan por periodo cortos nuevos proyectos o contratos de construcción; así se genera lo que se conoce como desempleo friccional.

 Respecto al desempleo de la industria manufacturera y del sector de los servicios financieros, que se muestran moderados, puede estar explicado por la formación específica que requieren dichos sectores, lo cual hace que el trabajador y el patrono sean menos propensos a cambiar de relación laboral, o cambiarse a otros sectores (a mayor especialización se incrementa la duración de la relación laboral).

Por el contrario, la actividad del sector terciario (comercio y servicios), que concentra la mayoría de la fuerza de trabajo, lo cual explica Rodríguez (2003) suele representarse una mayor propensión del trabajador a pasar de una rama a otra en respuesta a las circunstancias cambiantes del mercado laboral; además, es amplia la proporción de estas personas que participan en las actividades informales, caracterizada por la ausencia de contratos laborales y la baja especialización.

Según Naím y Piñango (1999), independientemente del nivel educacional y de las edades, el incremento de la producción de bienes y servicios en un país, tiende a expresarse en un aumento sustancial del número de empleos, pero todo depende de la composición del proceso productivo y de la dotación de capital (mecanización). En Venezuela, ha hecho carrera la adquisición de tecnología representada en maquinaria importada —diseñada por países desarrollados (Japón y

Norteamérica) y con menos complicaciones y exigencias que los empleados— gracias a diferentes periodos de sobrevaluación de la moneda, cuando los bienes de capital (maquinarias y equipos) tienden a hacerse menos costosos que el uso de mano de obra. Dicha sobrevaluación, además de impulsar la mecanización de muchos procesos productivos hace que los salarios monetarios de los venezolanos sean tanto o más elevados que los salarios en los países de productividad media. Un ejemplo de lo anterior ello se presenta en las actividades agrícolas y pecuarias, donde abundantes créditos del Estado financiaron la adquisición de tecnología de punta. También existe una tendencia a la reducción de trabajadores en los procesos productivos para lograr un mayor control autoritario sobre el proceso productivo y evitarse las presiones ejercidas por los trabajadores. Por estas razones, el proceso productivo venezolano demanda una menor cantidad de trabajadores, que deben estar capacitados a nivel técnico en el manejo y reparación de equipos

-Efectos sociales del desempleo

 

Las estadísticas sobre desempleo no resumen ni su realidad ni su magnitud. Sólo basta con escuchar el testimonio de las personas que están desempleadas y de aquellos que están trabajando en la economía informal, o prestan sus servicios por menos de 20 horas a la semana (subempleados), aún siendo profesionales o estar cualificados a cierto nivel y no han podido desarrollar todo su potencial laboral y, por tanto, se sienten desplazados, o al margen de la actividad económica.

La definición teórica de desempleo del INE y de la Organización Internacional de Trabajo (OIT), no coincide con la definición del venezolano común, porque en la realidad abundan las actividades remuneradas que la población no considera trabajo. El análisis social del desempleo requiere un análisis semántico del desempleo comenzando por la distinción entre trabajar y conseguir dinero.

Comúnmente en Venezuela se considera trabajo a una actividad regular y preferiblemente asociada a algún área de la propia especialidad, de no ser así, las personas se consideran desempleadas aunque reciban o consigan algún dinero; las actividades eventuales no se consideran trabajo, pues se piensa que es algo que se hace mientras que se consigue trabajo.

Ocasionalmente las personas que trabajan en alguna área realizan otra actividad, que denominan “rebusque” para completar o incrementar su renta (trabajos nocturnos, de fines de semana o actividad comerciales entre amigos o familiares que puede llegar a convertirse en microempresas) que, de acuerdo al lenguaje coloquial venezolano, ayudan a “no quedarse dormido” y “echar pa’lante en la vida”. En consecuencia, cuando la actividad es eventual no es considerada como trabajo en la mayoría de familias, sino que se ve como algo que se hace mientras que se consigue trabajo.

Una alternativa muy usada en Venezuela, es conseguir dinero con trabajos eventuales, a destajo y esporádicos (cuidar enfermos, hacer mudanzas, etc.); otros liquidan sus activos, y administran o realizan alguna inversión con el dinero de la indemnización de su último trabajo remunerado; consiguen algunos préstamos o regalos de sus familiares, incluso logran transferencias o ayudas del Gobierno. Esto es considerado por los expertos como una estrategia individual para sentirse útil, no ser considerado “mantenido” y demostrar a sus familiares y amigos que “se trata”, que “se tienen energías.” Estas actividades aunque no son un verdadero trabajo, ni siquiera en el sector informal, enorgullecen a muchas personas desocupadas, al demostrar empuje y habilidad para sobrevivir.

Sin embargo, algunas veces cuando la persona no trabaja y no logra reunir sus propios ingresos, el desempleo se financia por transferencias de familiares. Muchas personas que no trabajan o que no encuentran empleo aparecen en las estadísticas como inactivos, y son socialmente aceptadas aunque no generen ingresos propios. Este es el caso de las mujeres que al no conseguir trabajo remunerado, suelen dedicarse a atender su hogar, los jóvenes y no tan jóvenes a estudiar y merecen ser financiados por sus familiares, así como las personas que buscan empleo por corto tiempo. Por el contrario, cuando quien pierde el trabajo es el padre, madre o cabeza de familia, se altera aún más la vida familiar, por cuanto se traduce en deserción escolar de los más jóvenes que difícilmente regresan a estudiar, para buscar también empleo y, en el peor de los casos, “conseguir algún dinero” dada su poca experiencia y capacitación.

 Según Boza y Eduardo (2003) la posibilidad que los más jóvenes dejen la escuela es más alta para los jóvenes de educación básica y media, pues los universitarios por lo general tratan de buscar alguna ocupación alterna (trabajo nocturno, de fines de semana o en los periodos vacacionales) para no dejar sus estudios y usan fuertemente la capacitación como estrategia competitiva en el mercado laboral. De esta forma, se observa como la familia no sólo se afecta por la situación del desempleo porque financia las actividades o el tiempo del desempleado, sino porque cambia radicalmente las decisiones de inversión de toda la familia, especialmente las inversiones en educación de los más jóvenes o niños.

Cuando los periodos desempleo se prolongan, aparecen incluso sentimientos de frustración que llegan a cuestionar las ventajas que ofrece la educación para conseguir mejores oportunidades de empleo, sobre todo cuando el desempleo se presenta en profesionales técnicos y universitarios, lo cual abre la posibilidad que la coyuntura del mercado laboral genere un costo muy alto y de largo plazo en la sociedad.

Usualmente dejar de trabajar es una experiencia dolorosa que puede producir sentimientos de inseguridad. En principio, muchos venezolanos lo ven como un descanso, o unas vacaciones largas donde se vive de la indemnización del último trabajo, pero, con el paso de las semanas, el desempleo conlleva a incrementar la angustia, la tristeza, frustración, e incluso a generar ira y resentimiento; cada día las personas sienten que retroceden, desfasadas, desconectadas y perdidas en el mundo laboral. Ciertamente cuando la persona pasa mucho tiempo sin conseguir empleo, o no se esfuerza lo suficiente por lograrlo y se cruzan ciertos límites, usualmente su situación se torna indigna, se le humilla en el contexto familiar y hasta se excluye.

En esta situación de alejamiento prolongado del mercado laboral, exacerba el problema del desempleo pues la persona tiene riesgo de caer en vicios como el alcohol o la mendicidad. En estas circunstancias se recomienda que la persona realice cualquier actividad aunque no sea remunerativa, no genere status o no se relacione con la especialidad esperada, pero que puede reforzar los vínculos o contactos de trabajo y de información para lograr otro empleo más acorde con sus expectativas (Cabrera, 2005). Además, también permitirá acumular experiencia que, según Daza (2003), es un factor determinante para conseguir empleo sobre todo en el caso de los jóvenes adultos.

 –Empleo en el sector informal o subempleo

 

El incremento del sector informal se origina a partir de los altos niveles de desempleo, pues muchas personas desempleadas en lugar de frustrarse aceptan su situación, y emprenden nuevas actividades como invertir en un kiosco de periódico y golosinas, manejan su propio vehículo como taxi, o realizan actividades comerciales por su propia cuenta, por consiguiente, comienzan a percibir una renta o ingresos variables de forma regular por una actividad específica, lo cual es calificado como empleo en el sector informal (microempresario), y aparecen en las estadísticas clasificadas como sector informal, y por ende como población activa ocupada. El sector informal en Venezuela incluye a trabajadores por cuenta propia no profesionales (taxistas, carpinteros, plomeros, vendedores ambulantes, y otros), patronos o empleadores (microempresarios con menos de 5 trabajadores o empleados, dueños de pequeñas carpinterías, y talleres mecánicos, etc.), empleados y obreros (trabajadores que laboran en empresas con menos de 5 trabajadores, incluyendo el servicio doméstico), y ayudantes familiares no remunerados (trabajadores que prestan su servicio en empresas de familiares no siendo remunerados).

Para Enright, et al. (1994), la existencia de un sector informal, independientemente como sea medido, que ocupe una masa tan grande de población activa, es un símbolo de debilidad en la economía del país y aunque es altamente flexible, provoca escasos requerimientos de capital humano y de tecnologías (Márquez, 1991). La libre movilidad, facilidad de entrada y flexibilidad es causado por el poco nivel de capacitación y requisitos legales exigidos, lo cual a su vez provoca la baja o nula retribución del nivel educativo, expresado en los bajos e inciertos salarios, junto con la imposibilidad de regular legalmente el salario.

El sector informal se alimenta del desplazamiento de la oferta de trabajo formal. Las personas se “inventan” nuevas formas de ganarse la vida y compite con los trabajadores existentes contribuyendo a reducir sus ingresos, originándose la elasticidad del salario real en los periodos de alta inflación y bajo desempleo. Ya desde inicios de la década de los años noventa, el 40% de los empleos en el país eran informales, con una remuneración menor a los empleados del sector formal cuya brecha aumentaba (Enright, et al. 1994). En consecuencia, el empleo generado por el sector informal es un subempleo, diferenciado del desempleo abierto, el cual puede ser a tiempo completo y relativamente estable, pero con niveles de productividad muy bajos, debido a la poca organización, dotación de equipos y recursos físicos e incluso de capacitación y el trabajador no puede desarrollar plenamente sus capacidades o habilidades.

Otra característica de este empleo es que puede ser de tiempo irregular, intermitente, o inclusive con jornadas tan extensas que rebasan los límites permitidos por las leyes laborales pero con remuneraciones bajas, y cuyos servicios son prestados en empresas con bajos niveles de productividad.

Para Garnica (1999) el incremento del sector informal en Venezuela oculta una porción elevada de desempleo, común en los países en desarrollo. El sector informal no disminuye los niveles de desempleo, sino que los disimula. Por ejemplo el sector agrícola en Venezuela presenta la tasa más baja de desempleo para el año 2004 (7,1%), pues en este no hay mejor alternativa de empleo que el trabajo por cuenta propia (pequeños patronos con ayudantes familiares) con bajo nivel educativo y altos índices de analfabetismo.

Por otra parte, el sector informal desarrollado en ciertos niveles, (no la principal fuente de empleo de un país) es absolutamente imprescindible para el desarrollo económico pues son los facilitadores y dinamizadores de innumerables actividades que actúan en el sector terciario como distribuidores o detallistas o prestadores de servicios.

Según Márquez (1991), dicho sector no puede desaparecer, pues sería imposible conseguir un abasto, los servicios de un taxista, electricista o plomero.

EFECTOS DE LA LEGISLACIÓN LABORAL EN EL MERCADO LABORAL VENEZOLANO

 

En Venezuela existen marcadas diferencias entre el sector formal e informal de la economía, sobre todo a nivel del marco regulatorio, lo cual incide a la hora de seleccionar, emplear y despedir a los trabajadores. Según Betancourt et al. (1995), la dificultades del sector privado formal para crear nuevos empleos atiende a las características institucionales, al estar sujeto por normas salariales, indemnizaciones, condiciones de despidos, entre otras. Esto conduce a que los empleadores (demanda de trabajo) reaccionen no sólo a los movimientos de los precios relativos (salarios), sino a las restricciones o imposiciones legales por parte del Gobierno y de los sindicatos.

Si se analiza las tendencias de las tasas de desempleo en relación con las del desempeño económico, existe una situación difusa, lo cual sugiere la existencia de otros factores diferentes al crecimiento económico que afectan los niveles de empleo.  La legislación es uno de estos factores, pues aunque su propósito es proteger a los empleados, en la práctica los ha perjudicado.

Las reformas de la Ley Orgánica del Trabajo (LOT) de 1997,  y 2012 incrementó sustancialmente los costos de nómina para el empresario; además, cambió radicalmente la contratación femenina dada la protección conferida a la maternidad y a la familia, pues la LOT amplió el periodo de descanso de 12 a 18 semanas, y otorgó el beneficio de inamovilidad laboral a la mujer durante el embarazo y hasta un año después del parto

Esta misma LOT establece que las empresas con más de 20 trabajadores, debían mantener una guardería infantil, para albergar a los hijos de los trabajadores con un salario menor a 5 salarios mínimos.

Se estableció como tope para el pago de servicio de guardería el 38% del salario mínimo por cada hijo (menor a 6 años) de cada trabajador, en caso de que el patrono optara por cancelar la matrícula en lugar de mantener la guardería. Según Sequera (1992), estas leyes han sido establecidas para beneficiar a las mujeres y a la familia —debido al aumento de la fuerza laboral femenina que necesita más tiempo libre remunerado para cumplir con sus actividades familiares, así como para la adopción de niños— pues permite que las madres se ausenten por lapsos considerables antes y después del parto.

Por otra parte, con la entrada en vigencia de la Ley Orgánica para la Protección del Niño y del Adolescente (LOPNA), los adolescentes entre 14 y 16 años no pueden trabajar más de 6 horas semanales (hasta los 18 años) y semanalmente no puede exceder de las 30 horas; prohíbe que trabajen horas extras y extendió el plazo de las vacaciones a 22 días remunerados, con lo cual se incrementó el costo de contratación de un adolescente así como de un adulto mayor de 18 años (Bermúdez, 2003).

En diciembre del 2004, entró en vigencia la Ley de Alimentación para los Trabajadores la cual establece que toda empresa que tenga más de 20 trabajadores, debe otorgar el beneficio de comida balanceada durante cada jornada de trabajo, lo cual puede ser realizado a través de la entrega de cupones o tarjetas de alimentación equivalentes a un valor no inferior 0,5 de la Unidad Tributaria por cada día laborado. Anteriormente, desde 1998, sólo obligaba a proveer de servicio de comedor a sus trabajadores cuando su número era superior a 100.

También una vez al año, es usual que se incremente el salario mínimo por decreto, tanto para los trabajadores del sector público como del sector privado. Este incremento se realiza de forma escalonada y es acompañado por decretos y regulaciones de inamovilidad laboral. Todo esto con el ánimo de mantener el poder adquisitivo de los trabajadores y aminorar o evitar el desempleo.

En consecuencia, Venezuela presenta la legislación más rígida y costosa del mundo, porque todas sus leyes contemplan que el peso financiero de los programas sociales recaiga directamente sobre las mismas organizaciones privadas, lo que en definitiva se traduce en cierre de empresas, reducciones en los tamaños de planta y, finalmente, menos empleo, por consiguiente, se produce un efecto contrario al deseado. Además la cobertura es poca amplia dado que incluye en su mayoría a los trabajadores del sector formal y no a los del sector informal que trabajan por su propia cuenta.

Por ejemplo, el establecimiento del salario mínimo es uno de los factores que puede estar influyendo en los niveles de empleo del sector privado formal, el cual prescinde de contratar a otros trabajadores o de contratar a más de 20 trabajadores, debido a que se incrementa el salario tanto al trabajador entrante como a los demás, dada la regulación de salario mínimo más alto para las empresas que empleen más de 20 trabajadores. También incide en los niveles de salario real del sector informal, por cuanto la fuerza de trabajo, al no encontrar colocación en el sector privado formal, hace descender el nivel de salarios por el exceso de oferta laboral. Esto significa que la política de establecer salario mínimo no es efectiva para tratar de mantener el poder adquisitivo, pues afecta el salario real de los trabajadores del sector informal compuesto por las clases más desposeídas. El efecto del impacto producido por el incremento de salario mínimo, dependerá de la proporción de fuerza de trabajo ocupada que percibe un salario inferior o igual al salario mínimo.

Por otro lado, los aumentos de salarios mínimos por decreto inducen a trabajadores y patronos a llegar a acuerdos internos al margen de la ley tratando de evadir o incumplir la legislación. Este incumplimiento será mayor cuanto más lejos este el salario mínimo del salario de mercado. Todos estos efectos son mayores cuando se trata de una economía en donde la mayor parte de la fuerza laboral percibe niveles de renta inferior al salario mínimo

Otro problema que surge de las regulaciones, se refiere a discriminar si se contrata a adolescentes, hombres o mujeres, pues aunque a los patronos les resulta igual o más costoso, por ejemplo, un adolescente que un adulto, preferiblemente contratará a este último pues cuenta con mayor experiencia y capacitación y, además, es más productivo (Bermúdez, 2003). Lo mismo ocurre con la contratación de fuerza laboral femenina, pues resulta ser más costosa dado los permisos remunerados pre y postnatales y las normas en cuanto a inamovilidad.

Para Garnica (1999), el establecimiento de salarios mínimos, permisos y otros beneficios de ausencias, perjudica la contratación de jóvenes y mujeres. Los decretos de inamovilidad pese a que estén dirigidos a proteger la maternidad, suelen causar desempleo; aunque están diseñados para evitarlo en épocas de recesión económica o cuando se producen incrementos de salarios por decretos o leyes, una economía que trate de impedir la destrucción de empleos (por inamovilidad laboral) pero, que al mismo tiempo no es capaz de sostener la tasa de creación de nuevos empleos, puede experimentar un aumento sostenido de su tasa de desempleo dado el crecimiento natural demográfico de la fuerza laboral (Rodríguez, 2003).

Por otra parte, las empresas continuamente buscan la manera de reducir costos laborales, frente a la recesión económica y a las restricciones financieras en que operan. Esta reducción de costos, dadas las regulaciones existentes, se realiza de varias maneras: disminuyendo o manteniendo el tamaño de su planta de trabajadores; seleccionando a trabajadores que no se benefician del servicio de guardería, permisos pre y post natales. Así, se contrata a los más hábiles y productivos, con lo cual se excluye a la fuerza de trabajo menos capacitada o con menor experiencia y se utilizan tecnologías ahorradoras de mano de obra así como el tiempo extra en lugar de contratar trabajadores adicionales. En otras palabras, como la demanda de trabajo del sector privado formal

(empresarios o empleadores) no se puede ajustar por medio del precio o los salarios (regulados por el salario mínimo), el ajuste se debe hacer vía cantidad con menos contrataciones o apelando a la selectividad. Por consiguiente, con las regulaciones se logra el efecto contrario, perjudicando a los trabajadores y haciendo más críticos los problemas de desempleo, informalidad, distribución del ingreso y pobreza. Esto puede constatarse en los periodos en los cuales han existido reformas laborales que coinciden con indicadores desfavorables del mercado laboral.

INFORMACIÓN SOBRE LA ACTIVIDAD PRODUCTIVA DE BELÉN Y SU POBLACIÓN ACTIVA.

Características de la carretera  a Belén

Basura, monte, grandes huecos e inseguridad, son algunos de los problemas reinantes en la carretera Belén-Magdaleno,  por donde transitan cientos de personas diariamente. En un recorrido efectuado por el equipo de trabajo,  se pudo corroborar la situación que afecta a los conductores de vehículos que tienen que utilizar este acceso vial para llegar a la ciudad de Belen.

En este sentido, es importante alertar a los conductores que decidan tomar esta vía, sobre los grandes huecos que hay a lo largo de ella. Transitar en carros pequeños es difícil, considerando lo deteriorada de esta importante arteria vial. En el sector Las Marías hay varios “megahuecos”, que de no ir a una velocidad prudencial, puede tomar desprevenidas a las personas, situación que podría acarrear severos accidentes. En la vía se encuentran tramos completos sin pavimentar. Esta vía suele ser sola y muestra paisajes exuberantes a lo largo de ella, pero sin embargo la desidia que se observa en el deterioro del pavimento y la gran cantidad de basura a los lados de la misma, afea su naturaleza.

Asimismo, durante todo el recorrido, hecho en horas de la tarde, no se observó un solo punto de control policial o de Tránsito Terrestre, situación que constituye además un riesgo para quienes se aventuren a tomar esta ruta ya que la vía es bastante sola, condición que se presta para que delincuentes hagan de las suyas en el lugar. De igual manera, en el sector Guacamaya se pueden observar y “sentir”, dado el tambaleo del carro, las grandes troneras en el pavimento. El asfaltado se encuentra bastante deteriorado. Al transitar por ese sector se puede apreciar que los conductores tienen que bajar considerablemente la velocidad de los vehículos para evitar el daño de los mismos. En tal sentido, un conductor que pasaba por el lugar refirió que “es un peligro, porque somos presas fáciles para los malandros. Esto es muy solo, no hay seguridad, fácil nos roban”.

Durante el recorrido se pudo apreciar además que en diversos tramos de la Belén-Magdaleno se encontraban a los lados de la vialidad esqueletos de carros quemados, un factor que refleja la falta de vigilancia en la zona. Así pues, tampoco hay alumbrado, por lo que se recomienda a los conductores usar esta ruta durante la noche solo de ser necesario, ya que como se dijo, la vía es sola y no hay puntos de control a lo largo de ella.

 La basura en la Belén-Magdaleno se ha convertido en un común denominador en todo el recorrido. Ambos lados de la vialidad son un verdadero botadero de basura.

-Características del pueblo de Belén

Parroquia del Municipio Carlos Arvelo. Tiene una superficie de 221 kilómetros cuadrados. Está situada en el sector sureste del Municipio. Se localiza entre las coordenadas geográficas 67′ 41’00″de longitud oeste y 09′ 59′ 30″ de latitud norte y a 690 m.s.n.m. La temperatura promedio es de 23 C. y la lluviosidad de 1.430 m/m.(Promedio anual).

Sus límites son: Norte. Con Güigüe por la serranía del Cerro Azul hasta el picacho El Horno y de aquí en adelante con el Estado Aragua hasta el pico El Patriota. Este. Los Estados Aragua y Guárico, desde una línea que partiendo del pico El Patriota, termina en el pico Platillón, lindero con el Estado Guárico. Sur. Con el Estado Guarico, según la línea demarcada en los linderos generales del Estado. Oeste. La Parroquia rural Negro Primero del Municipio Valencia, partiendo del nacimiento de la quebrada Jabillal, siguiendo por el cerro Santa Inés, hasta encontrar la fila que sirve de divortia aquarum del río Pacaragua.

Está confor­mado en la actualidad por la ciudad de Güigüe y los pueblos de Belén y Central Tacarigua, y cuenta con cinco urbanizaciones, cincuen­ta barrios y ciento diecinueve caseríos. Este Municipio presente dos paisajes geográficos bien definidos; en el sector norte presenta una amplia zona de suelos arenosos y tierras de caracolillos, producto del retiro de las aguas lacustres y el alma­cenamiento de esa fauna lacustre.

En cuanto a su orografía las estribaciones y principa­les elevaciones que presenta este Munici­pio pertenecen a la cordillera del Interior, ramal de la cordillera de la Costa, siendo el resultado de procesos geológicos que da­tan de millones de años. Los suelos consti­tuidos por arenilla, caracolillos y abundan­cia de limo, son el resultado del proceso erosivo de los cauces que descienden des­de la cordillera del Interior y de la retirada de las aguas lacustres, poseen gran fertilidad. El relieve de este Municipio se origina en estribaciones de la cordillera del Interior, y aunque el paisaje geográfico se caracteriza por la presencia de planicies con valles y pequeñas elevaciones, estas últimas se hacen más pronunciadas hacia el sur, en cuanto a su hidrografía los ríos del Municipio Car­los Arvelo pertenecen unos a la cuenca endorreica del lago de Valencia, como el Güigüe, el Noguera y el Agua Blanca. Los ríos Aguas Calientes, Manuare y Guárico pertenecen a la cuenca del río Orinoco, que en última instancia es la del Atlántico.

En la Parroquia Belén se ofrecen ciertos servicios públicos tales como alumbrado eléctrico, agua servida por acueducto, servicio educativo a nivel preescolar, primario y secundario. La Parroquia cuenta con el servicio de una medicatura.

Belén fue creado como Municipio el 19 de Febrero de 1878. Este municipio, llamado originalmente Tacusuruma es famoso porque en sus alrededores se alza Francisco Rangel junto a Ezequiel Zamora, en un breve movimiento considerado como precursor de la Guerra Federal.

-Población

La parroquia de Belén tiene algo menos de 25000 habitantes. La mayoría vive en el pueblo de Belén propiamente, la población más alta del Estado Carabobo, ubicada a unos 700 msnm.

-Economía

En el Munici­pio se desarrolla una actividad económica eminentemente agrícola debido a la fertili­dad de sus suelos y a la abundancia de agua, tanto en el subsuelo como en sus numerosos ríos, caños y quebradas. Aun­que en tiempos pasados fue una región donde se cultivaba extensivamente el café, en la actualidad ese cultivo se limita a las zonas altas del sur del Municipio; actual­mente se caracteriza por los cultivos exten­sivos de caña de azúcar y maíz y en menor escala siembras de hortalizas y frutales. La actividad pecuaria se localiza en las cerca­nías de Güigüe y de Belén, donde existen crías de ganado caballar, así como también hay granjas avícolas y porcinas y en menor escala cría de bovinos. Mientras que su actividad industrial básicamente se encuentra ubicada esta actividad en la ca­pital del Municipio y en sus cercanías, donde funcionan fábricas de pinturas y algunas alfarerías. Su actividad económica se centraliza prác­ticamente en Güigüe y Tacarigua, poblacio­nes donde se encuentra la mayor profusión de comercios dedicados a la venta de co­mestibles, fármacos, ferreterías, talleres automotores, etc

Es famosa la región por una hilera de quioscos productores de queso, en especial del llamado “queso de mano”. Al pasar los años este producto se convirtió en factor importante y característico de este pueblo, el cual se instaló además dentro de muchas familias como material de trabajo para conseguir el sustento diario. Los quesos que generalmente se presentan son el telita, los pasapalos para fiestas, quesos rellenos con jamón, aceitunas y el famoso enrollado de queso que para diciembre es el más buscado.

La elaboración del queso de mano se comparte en unas 20 queseras instaladas en los patios y estacionamientos de las viviendas.

Ahora, según algunos queseros, el factor que más dificulta la continuación de las ferias belenenses, es conseguir el permiso para poder continuar con esta tradición. Para ello, tienen que esperar la aprobación de la Alcaldía del municipio Carlos Arvelo y de la Gobernación de Carabobo, que para ellos, se hace bastante dificultosa.

Muchos de estos queseros esperan poder retomar la celebración de estas ferias, las cuales además de mostrar lo delicioso y tradicional de su gente, dan a conocer un rincón especial para los turistas, “El balcón de Carabobo”.

-Empleo en Belén:

1

Ocupados

%

2

Desocupados

 

 

3

Fuera de la fuerza de trabajo

 

 

4

Fuerza de trabajo

 

 

5

Tasa de desempleo

 

 

(1) Personas ocupadas en relación al total de la población mayor o igual a 15 años.

(2) Personas desocupadas que se encuentran buscando trabajo en relación al total de la población mayor o igual a 15 años.

(3) Personas que se encuentran ocupadas o bien que se encuentran buscando trabajo en relación al total de la población mayor o igual a 15 años.

(4) Personas que  no se encuentran ocupadas o bien que no se encuentran buscando trabajo en relación al total de la población mayor o igual a 15 años.

(5) Personas que no se encuentran ocupadas pero que están buscando trabajo en relación al total de la fuerza de trabajo.

-Desempleo Según grupo etéreo y género:

-Desempleo hombres de 19 a 30 años. Tasa—-%

-Desempleo hombres de 31 a 40 años. Tasa—-%

-Desempleo hombres de 41 a 60 años. Tasa—-%

-Desempleo hombres mayores de 60 años. Tasa—-%

-Desempleo mujeres de 19 a 30 años. Tasa—-%

-Desempleo mujeres de 31 a 40 años. Tasa—-%

-Desempleo mujeres de 41 a 60 años. Tasa—-%

-Desempleo mujeres mayores de 60 años. Tasa—-%

-Fuerza Laboral según sector económico

Personas empleadas en el sector económico primario;

Agrícola—– Tasa%

Pecuaria—-Tasa %

Ganadera–Tasa%

Avícola—  Tasa%

Personas empleadas en el sector económico Secundario;

Energía——-Tasa%

Construcción —–Tasa%

Manufacturero—–Tasa%

-Personas empleadas en el sector económico Terciario;

Salud—– Tasa%

Transporte—-Tasa %

Telecomunicaciones–Tasa%

Educación—  Tasa%

Comercio—–Tasa%

Financiero…..Tasa%

CONCLUSIONES Y CONSIDERACIONES FINALES

 

En Venezuela existe una relativa estabilidad de la tasa ocupacional, frente a la magnitud de cambios ocurridos en el mismo periodo a nivel macroeconómico y político. Esto podría interpretarse como el resultado de un funcionamiento competitivo del mercado de trabajo, en el que los salarios son lo suficientemente flexibles como para permitir ajustes sin desempleo. Es justamente gracias a la segmentación del mercado de trabajo en donde el sector formal es altamente regulado y protegido, mientras que el sector informal es abierto y competitivo circunstancia que permite que este último aumente su participación en el empleo, al absorber a los trabajadores despedidos de sus empleos formales y a quienes ingresan al mercado de trabajo. Por esta razón, durante los periodos recesivos generados por la disminución de los ingresos petroleros o incertidumbre política, no se produce el incremento de desempleo que debería generarse y, por otra parte, el empleo informal y el subempleo amortiguan el periodo de estancamiento económico al permitir una disminución del salario real antes que la disminución del número de empleos.

El aumento de la pobreza en Venezuela está íntimamente ligado con las condiciones del mercado laboral, pues la escasa demanda de empleos productivos (formales) ha hecho que gran parte de la población quede desempleada o subempleada en actividades de subsistencia propias del sector informal venezolano. Esto sucede en un buen número de países en desarrollo de Latinoamérica que, aunque hayan alcanzado tasas de crecimiento en su producción, el nivel de vida de su población no ha mejorado, porque la existencia del desempleo y subempleo no permite que se mejoren las condiciones de vida de la población y, además, las estrategias de los países desarrollados no contribuyen a ampliar la distribución del beneficio económico.

En Venezuela el sector informal incluye al 48,6% de la población ocupada, en el que las mujeres han tenido una participación creciente, lo cual es signo de debilidad económica por la baja productividad y rentas de sus participantes. Esto no contribuye mucho en el momento de distribuir los beneficios del sistema económico.

El sector informal es muy alto en Venezuela y aunque se trate de disimilar las fuertes presiones del incremento del desempleo y del sector informal, se han causado muchos daños sociales. Entre otros, se puede mencionar el malestar generalizado en la mayoría de la población (60% de los venezolanos son pobres) que pudiera manifestarse en estallidos de violencia; la emigración de mano de obra calificada, (población que aún conserva cierto poder adquisitivo y de educación); y el desaprovechamiento del talento que el país prepara en situación de escasez, teniendo en cuenta la costos a provisión de recursos humanos calificados.

El incremento de los niveles de desempleo en la población económicamente activa venezolana, debe llamar la atención de los encargados de dirigir la política económica del país. La experiencia de otros países puede ayudar a Venezuela a diseñar políticas para reducir el desempleo y atenuar sus efectos sociales, aun en medio de la recesión económica y las restricciones fiscales.

Existen medidas para mantener controlado los niveles de desempleo, dado que siempre debe existir una tasa de paro aceptable y natural para el funcionamiento económico del país (Rivera, 2005). Algunas de estas medidas que combinadas pueden dar buenos resultados son: la flexibilización de las regulaciones que impiden la generación de nuevos empleos; la adopción de reformas para estabilización macroeconómica con la protección de recursos destinados a las políticas sociales; y dirigir los recursos públicos para la creación de empleo.

En cuanto a la primera medida, dado que Venezuela presenta una de las regulaciones del mercado laboral más fuertes de Latinoamérica que están lejos de proteger al sector más vulnerable de la sociedad (sector informal de la economía), sus disposiciones son cumplidas por el sector formal reduciendo las oportunidades de nuevos ingresos a dicho sector (nuevos empleos), aumentando la oferta de trabajo en el sector informal en detrimento del salario real lo cual dificulta el incremento de la productividad.

El primer paso es la reforma de las condiciones de contrataciones y despido, para promover la creación de nuevos empleos, la inversión en entrenamiento y cooperación en sector formal. Para lograr la flexibilización de estas regulaciones se deberían identificar las reformas que no representen altos costos políticos, como la reducción de las restricciones para la creación de nuevas empresas mediante un plan de disminución de regulaciones y trámites administrativos.

Igualmente existen aspectos laborales que deberán ser modificados paralelamente para que las empresas nuevas y las existentes contraten un mayor número de empleados, sin generar mayor resistencia tales como la ampliación de la contratación temporal, el establecimiento de un único salario mínimo sin considerar al tamaño de la empresa, el establecimiento de un sistema amplio y funcional de seguro de desempleo. Sin embargo, esta última estrategia estimularía al incremento del tiempo de paro de los trabajadores.

Otro conjunto de reformas más difíciles de llevar a cabo son las reformas que involucran a trabajadores del sector formal, como la reducción de costos por despidos, lo cual requiere de negociaciones sectoriales que abarquen gran parte de la fuerza laboral para compensar a los perdedores. Es el caso de Argentina, Chile y Colombia, que en los años 80 tomaron medidas para liberalizar las disposiciones jurídicas en materia de prestaciones y despidos.

También se deben supervisar las instituciones que aplican la reglamentación laboral, reducir su tamaño para establecer una red de protección contra eventualidades del trabajo y sustituir los mecanismos de protección vigentes. Es preciso que se cumpla con el funcionamiento de los sistemas de protección a los empleados (salud, pensiones, paro y capacitación), dado su deficiente desempeño actual. Más que generar nuevas regulaciones en el mercado de trabajo, se deben reducir al máximo las trabas administrativas que interfieren en las negociaciones obrero-patronales. Por otro lado, los esfuerzos y recursos destinados a reglamentar el sector laboral deben ser limitados a acciones de inspección, asistencia jurídica, programas de apoyo e inserción laboral y a facilitar negociaciones y evitar que el Estado ejerza un exagerado protagonismo.

Una porción del gasto público se encuentra, desde luego, en los programas sociales destinados a la generación de empleo, dado que los programas de ajuste fiscal, estabilización macroeconómica y desregulación laboral, no tienen efectos inmediatos. Hacen falta estrategias para la generación de empleo en el corto plazo, sobre todo por los efectos sociales tan negativos asociados al desempleo. Esta estrategia se puede basar en actividades del sector público (construcción o reparación de obras públicas, limpieza, entre otras). Además, se puede estimular al sector privado con incentivos fiscales; lo básico es determinar aquellas actividades intensivas en trabajo y de elevada rentabilidad social que no sean tan atractivas para la población de mayores ingresos.

También existen otros programas escolares que combinados con planes para la reducción de la pobreza, son efectivos para aminorar el desempleo, como las ayudas y subsidios a las familias más pobres con la obligación de enviar a los hijos (niños y adolescentes) a la escuela; así se evita la deserción escolar que tiene un fuerte impacto en los niveles de desempleo al incrementarse la oferta laboral.

Pero, sea cual fuere la política de creación de empleos, no debe sustituirse o limitarse a una estrategia sustentable de desarrollo económico, dado que la ausencia de crecimiento económico es la primera causa de la falta de ocupación de la fuerza laboral en el país.

Por otra parte, se deben establecer los mecanismos de diálogo entre el sector privado y el Gobierno, de tal manera que se eviten los enfrentamientos y disminuya la incertidumbre política, que no incentivan la inversión privada ni la generación de empleo en el sector formal.

En cuanto a las medidas para fomentar el crecimiento económico, se debe comenzar por identificar los factores que contribuyen al aumento de la productividad media del trabajo y, por tanto, de la producción per cápita. Una medida puede ser el aumento del capital humano a través de la formación, en razón a que los trabajadores cualificados son más productivos que los no cualificados. En consecuencia, se deben estructurar mecanismos para la capacitación en el sector informal de la economía, para garantizar el rápido desarrollo de las microempresas de alto nivel incentivando su crecimiento en forma sostenida, para que puedan pasar al sector formal y así puedan absorber a los sectores más empobrecidos. Se debe insistir en la educación para adultos, con lo cual se pretende evitar la deserción escolar de los más jóvenes, por cuanto los hijos de padres más educados logran más apoyo emocional y afectivo en un ambiente proclive al estudio, más allá del nivel de ingresos.

Finalmente, se recomienda una serie de programas para el empleo mediante la asistencia y capacitación de la mujeres venezolanas —desempleadas y jefas de hogar— para lograr su incorporación efectiva en el mercado laboral, teniendo en cuenta que su ingreso a él surgió en un momento de recesión económica obligando la mayor parte de ellas a ocuparse en el sector informal, con muy pocas posibilidades de educación y capacitación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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